¿Tomas decisiones?

A veces parece que solo tomamos decisiones cuando tenemos un problema grande entre manos, una situación que nos obliga a hacer algo, … y como pensamos que no estamos acostumbrados a decidir, a saber qué es lo mejor que puedo hacer en este caso, nos entra ansiedad, miedo, y bloqueo,… miramos a otro lado esperando que alguien pueda tomar esa decisión por mí, y por ende, sea el responsable del resultado de la misma.

Puede parecer que al ser “el otro” el que me resuelve el problema con su toma de decisiones, sea mejor para mí, cuanto menos más cómodo y comprometido, pero normalmente es todo lo contrario.

Quiero que observes una cosa. Nos pasamos el día decidiendo, desde qué desayuno esta mañana, hasta qué me pongo hoy para salir a la calle, pasando por qué compro en el mercado para comer hoy o el resto de la semana, hasta qué pido en el restaurante esta noche. Todo son elecciones, decisiones de mayor o menor intensidad, pero decisiones al fin y al cabo. Es por ello que se puede decir que somos verdaderos expertos en ello!!

Muchas personas pensarán que como estas decisiones son pequeñas, casi automáticas si conocen bien sus preferencias o tienen unas rutinas muy marcadas, no son importantes y no determinan su valor a la hora de tener que decidir sobre asuntos de mayor envergadura. Pero si pensamos en otras personas, a las que sí les cuesta más tomar cualquier tipo de decisión, por pequeña que esta sea, puede ser más fácil ver la importancia de ser UNO MISMO EL QUE SIEMPRE TOME SUS PROPIAS DECISIONES.

Hay personas que se bloquean mirando su armario y no dan con aquello que es más conveniente ponerse al día siguiente, o personas que no saben que quieren desayunar y terminan tomando lo que toman otros, a pesar de que no sea lo que más les gusta a ellos. Otras personas pueden llegar a pasarlo mal en un restaurante frente a la carta del menú, dando vueltas sin parar, más centrados en preguntar qué van a pedir los demás que en lo que realmente les gustaría saborear a ellos.

¿Cómo se llega a este punto de desconexión con uno mismo? Pues dejando de decidir, incluso las pequeñas cosas, las más cotidianas y que parecen carentes de todo sentido. Si por lo que sea, has pasado a observar qué hacen los demás antes que preguntarte a ti mismo qué necesitas y qué prefieres, llega un punto en el que no sabes quién eres, qué te gusta, qué es lo mejor para ti.

Por ello, es necesario DECIDIR, todos los días, a todas horas, y ser conscientes de ese acto. Por muy pequeño que sea, por muy tonto que parezca, ser consciente de que ME estoy escuchando y estoy DECIDIENDO me hace crecer, y hace crecer mi habilidad y capacidad resolutiva, por lo que ante grandes problemas o dudas, sabré que sólo tengo que parar, respirar y observar mientras me pregunto, ¿QUÉ NECESITO?, aunque sea delante del puesto de la frutería y estoy dudando entre fresas o mandarinas.

Escucha, recoge, anota… todas las sugerencias que tu entorno te esté ofreciendo, recurre a todas aquellas persona que creas que te pueden aportar un poco de claridad, pero al final, se consciente de que TÚ eres el que está tomando la decisión.

Luis Rojas Marcos en el libro “Nuestra incierta vida normal” señala: Si creemos que mandamos sobre nuestras decisiones o elegimos los senderos que van a marcar nuestro paso por el mundo, tendemos a transformar nuestros anhelos en desafíos y a confiar en nuestra capacidad para superar las barreras que se interponen en nuestro camino. Casi todos nos encontramos mejor en ambientes que nos permiten practicar nuestra capacidad de decisión, realizar nuestras iniciativas y experimentar nuestra libertad personal.

Pues eso, ¿qué te parece practicar hoy tu capacidad de decisión?

 

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