Hijo, ¿qué ha pasado?

Si notas que tu hijo ha cogido dinero de tu monedero o de cualquier otro sitio, lo primero que tienes que tener es calma y averiguar el motivo de esa sustracción.

Los niños suelen adquirir el concepto de la propiedad a partir de los 5 años. Antes de esta edad desconoce el derecho de la propiedad sobre las cosas que pertenecen a otros, pero tiene muy desarrollado el sentido de la propia posesión.

Puede jugar con los juguetes de otros niños y en ocasiones puede llevarse alguno a casa, puesto que todavía no entiende que no le pertenecen y que llevárselo está mal. A esta edad no podemos hablar de robo porque no tienen conciencia de ello.

 

Con 5 años empieza a tener claro el concepto de propiedad y lo que significa robar. Es el momento para explicar que NO puede coger cosas que no le pertenecen y, en caso de hacerlo, los padres tendrán que explicarle  que no está bien y tendrá que devolver lo robado y disculparse por ello.

Las causas de los robos pueden ser muy variadas, aquí indico algunas de las más frecuentes a esta corta edad:

  • Actúa por gusto e impulso, cuando algo le gusta termina por no poder controlar su impulso de cogerlo y llevárselo. Como en el caso anterior, de llevar a casa el juguete de otro niño, o cuando pasa por una tienda y ve algo que le gusta mucho.
  • Aceptación del grupo, si sus amigos roban cosas, por imitación, acaba haciendo lo mismo. O roba para dar gusto y ganar popularidad.
  • Carencia afectiva, llamada de atención a los padres que pueden estar poco atentos del niño.
  • Falta de límites, quizá goza de una libertad sin límites que le hace pensar que todo aquello que desee lo puede poseer sin importar de quién sea.
  • Agresión, mayor deseo de agredir a alguien sin importarle el objeto que le está quitando
  • Señal de problemas emocionales o de comportamiento,

Algunos consejos para afrontar estas situaciones,

  • Lo primero y más importante es que los padres le expliquen que al robar se causa daño a otras personas, al privarles de algo que les pertenece, y por tanto no está bien. También se puede poner énfasis en el valor de las cosas.
  • Explicar el concepto de propiedad. Como mencionaba anteriormente, propiciar que el niño resuelva la situación lo antes posible, devolviendo el objeto robado a su propietario o comercio.
  • En ningún caso es necesario ser ofensivo con el niño, ni conveniente regañar o poner etiquetas acusándole de “ladrón”. Es mejor preguntar, averiguar porqué lo ha hecho y arreglar las cosas desde ese punto.
  • Si miente y niega que él haya robado algo, puede ser un buen momento para hablar también de la mentira y la sinceridad. Aquí es importante que los padres sean coherentes y sean los primeros que no recurren a mentiras en diferentes situaciones de sus vidas en las que el niño haya podido estar presente y aprendido del modelo. Importante recordar que los niños aprenden de los hechos y no de las palabras. Padres, no olvidéis la coherencia. Si lo pido, lo hago yo también.
  • Si los robos se suceden y parece que es un comportamiento compulsivo del niño, incapaz de controlarlo, es momento de buscar la ayuda profesional de un psicólogo.
  • Pasado un tiempo del incidente, si observáis que el niño controla el impulso de coger objetos o dinero que no le pertenece, es importante elogiar su comportamiento, desde su propia superación. Es mejor ALENTAR que ALABAR.
  • Para fomentar la confianza y un comportamiento adecuado, no debes evitar las situaciones en la que el niño robó. Por ejemplo, si cogió dinero de tu monedero, no comiences a ocultarlo sino que es mejor que actúes con naturalidad, dejándolo en el mismo sitio de siempre. De esta forma le estarás ayudando a superar el impulso y asentar el respeto y el aprendizaje.

 

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