Dices o peleas

Estaba releyendo el libro Terapia familiar paso a paso de Virginia Satir y un párrafo me ha llamado la atención y quería compartirlo.

Cuando la gente no sabe cómo decir lo que desea, y no sabe cómo obtenerlo, decide que pelear es la forma más sencilla. 

¿Qué piensas? ¿Te pasa esto?

Tomo como ejemplo las relaciones de pareja.

En un momento dado, tu pareja te dice que quiere hacer algo, quizá una salida con sus amigos, quizá más deporte del que suele hacer habitualmente, y según escuchas esto, sientes como algo en tu interior se va encendiendo, notas que te estás enfadando, que esto que está diciendo es lo más injusto que puede salir por su boca, y la respuesta que das está envuelta en gritos, quejas y reproches.

-“Es que no tienes bastante con salir una vez en semana”. – “No haces ya suficiente deporte, cuándo dejas tiempo para mí, para la familia”. – “Yo todo el día trabajando y sólo piensas en hacer cosas para ti”… Comienza la pelea, los gritos, las malas palabras, los recuerdos,… los “trapos sucios” guardados en el cajón y sacados a destiempo.

¿Qué se esconde tras este enfado? ¿Tras esta explosión de mal genio, de quejas y reproches?

Algunas veces la falta de atención y cuidado de uno mismo. Señalo y critico que el otro se tome tiempo para si mismo y haga algo que le gusta, porque YO no me doy permiso para hacer lo mismo. Doy prioridad a otras cosas de mi vida, que considero más importantes y no me acuerdo de MI. Y critico, y me molesta, que otros den prioridad a tener un tiempo de cuidado, de diversión, de compartir.

Quizá quiero que pase más tiempo conmigo, que hagamos más cosas juntos, y me molesta que pase ese tiempo haciendo otras cosas y con otras personas. Pero, en este caso, ¿por qué no se lo digo? ¿Por qué no le digo lo que deseo? ¿por qué no le propongo un plan? ¿por qué prefiero enfadarme y dar por hecho que me va a decir que NO, que no le importa pasar tiempo conmigo, que no lo valora como YO?

Todos estos pensamientos que te encienden, que te enfadan, son pensamientos que pones en el OTRO, que das por hecho sin preguntar si son ciertos, si el otro piensa así como tú te estás imaginando.  Cuando tengas esta sensación, no te quedes con dudas, no des nada por hecho, SIEMPRE pregunta, ratifica que lo que piensas, que lo que has creído entender es cierto o NO.

Pero también puede suceder que te salga la vena posesiva y las creencias limitantes que te hacen sentir que las parejas tienen que hacer todo juntas y todo el tiempo libre tiene que ser del uno para el otro.

Compartir nuestra vida con una persona es una parte de ésta,  es uno de los roles que desempeñamos, pero tenemos muchos más, o podemos tenerlos. Pasar tiempo con nuestra pareja es gratificante y hace crecer el vínculo, pero también la libertad y el respeto, al igual que la independencia y desarrollar otras facetas, como la profesión, la familia y la amistad, por señalar algunas.

Qué tal cambiar el… -“Ya te vale que sólo pienses en pasar tiempo fuera de casa, no paras de pensar en ti”- por -“Qué bueno que vayas a tener un poco de deporte esta semana. Me alegro por ello, y me gustaría que busquemos un hueco para hacer algo juntos. He visto que sigue en cartel una película que tenía ganas de ver y me gustaría hacerlo contigo”- O -“Qué bien que vayas a quedar con tus amigos esta semana, yo hace tiempo que no lo hago. Si te parece el sábado te quedas con los niños y trato de hacer un plan con unas amigas que llevo tiempo queriendo ver”.

Se dice que cuando amamos, ver al ser amado feliz nos hace estar felices a nosotros mismos, pero para conseguir esto, tengo que amarme y ser feliz YO mismo.

Cuida de tu YO para poder disfrutar del NOSOTROS

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