¿Conoces los derechos humanos básicos?

Estaba poniendo orden al material de unos talleres de habilidades sociales que di hace unos años y me he encontrado con un ejercicio que me ha resultado interesante rescatar y compartir.

Se trata de los Derechos Humanos Básicos, que provienen de la idea de que todos somos creados igual, y que nos tenemos que tratar como tales.

En las relaciones interpersonales y sociales ninguna persona tiene privilegios sobre la otra, aunque las necesidades y los objetivos de cada persona tienen que ser valorados igualmente. Caballo, 2000)

Muestra de los derechos humanos básicos tomado de Caballo V. Manual de Evaluación y entrenamiento de las habilidades sociales. Madrid: Siglo Veintiuno de España Editores, 1993 p: 189.

  1. Derecho a mantener tu dignidad y respeto comportándote de forma habilidosa o asertiva- incluso si la otra persona se siente herida- mientras no violes los derechos humanos básicos de los demás.
  2. Derecho a ser tratado con respeto y dignidad
  3. Derecho a rechazar peticiones sin tener que sentirse culpable o egoísta
  4. Derecho a experimentar y expresar tus propios sentimientos
  5. Derecho a detenerse y pensar antes de actuar
  6. Derecho a cambiar de opinión
  7. Derecho a pedir lo que quieres (dándote cuenta de que la otra persona tiene el derecho a decir que NO)
  8. Derecho a hacer menos de lo que humanamente eres capaz de hacer
  9. Derecho a ser independiente
  10. Derecho a decidir que hacer con tu propio cuerpo, tiempo y propiedad
  11. Derecho a pedir información
  12. Derecho a cometer errores – y ser responsable de ellos
  13. Derecho a sentirse a gusto contigo mismo
  14. Derecho a tener tus propias necesidades y decidir si satisfacemos las necesidades de los demás
  15. Derecho a tener opiniones y expresarlas
  16. Derecho a decidir si satisfaces las expectativas de las otras personas o si te comportas siguiendo tus intereses  – siempre que no violes los derechos de los demás
  17. Derecho a hablar sobre el tema con la persona involucrada y aclararlo, en casos límite en que los derechos no están del todo claros
  18. Derecho a obtener aquello por lo que pagas
  19. Derecho a escoger no comportarse de manera asertiva o socialmente habilidosa
  20. Derecho a tener derechos y defenderlos
  21. Derecho a ser escuchado y tomado en serio
  22. Derecho a estar solo cuando así lo escojas
  23. Derecho a hacer cualquier cosa mientras no violes los derechos de alguna otra persona

Lee la lista detenidamente, después cierra los ojos y piensa en alguno de los derechos que creas que te resulta incómodo de aceptar. Visualiza alguna situación en la que no has podido aplicar ese derecho y repite mentalmente las veces que necesites “SÍ TIENES ESE DERECHO”. Hasta que sientas la necesidad de respirar profundamente o suspirar.

Repite el ejercicio con todos los derechos que no te concedes.

 

¿Tomas decisiones?

A veces parece que solo tomamos decisiones cuando tenemos un problema grande entre manos, una situación que nos obliga a hacer algo, … y como pensamos que no estamos acostumbrados a decidir, a saber qué es lo mejor que puedo hacer en este caso, nos entra ansiedad, miedo, y bloqueo,… miramos a otro lado esperando que alguien pueda tomar esa decisión por mí, y por ende, sea el responsable del resultado de la misma.

Puede parecer que al ser “el otro” el que me resuelve el problema con su toma de decisiones, sea mejor para mí, cuanto menos más cómodo y comprometido, pero normalmente es todo lo contrario.

Quiero que observes una cosa. Nos pasamos el día decidiendo, desde qué desayuno esta mañana, hasta qué me pongo hoy para salir a la calle, pasando por qué compro en el mercado para comer hoy o el resto de la semana, hasta qué pido en el restaurante esta noche. Todo son elecciones, decisiones de mayor o menor intensidad, pero decisiones al fin y al cabo. Es por ello que se puede decir que somos verdaderos expertos en ello!!

Muchas personas pensarán que como estas decisiones son pequeñas, casi automáticas si conocen bien sus preferencias o tienen unas rutinas muy marcadas, no son importantes y no determinan su valor a la hora de tener que decidir sobre asuntos de mayor envergadura. Pero si pensamos en otras personas, a las que sí les cuesta más tomar cualquier tipo de decisión, por pequeña que esta sea, puede ser más fácil ver la importancia de ser UNO MISMO EL QUE SIEMPRE TOME SUS PROPIAS DECISIONES.

Hay personas que se bloquean mirando su armario y no dan con aquello que es más conveniente ponerse al día siguiente, o personas que no saben que quieren desayunar y terminan tomando lo que toman otros, a pesar de que no sea lo que más les gusta a ellos. Otras personas pueden llegar a pasarlo mal en un restaurante frente a la carta del menú, dando vueltas sin parar, más centrados en preguntar qué van a pedir los demás que en lo que realmente les gustaría saborear a ellos.

¿Cómo se llega a este punto de desconexión con uno mismo? Pues dejando de decidir, incluso las pequeñas cosas, las más cotidianas y que parecen carentes de todo sentido. Si por lo que sea, has pasado a observar qué hacen los demás antes que preguntarte a ti mismo qué necesitas y qué prefieres, llega un punto en el que no sabes quién eres, qué te gusta, qué es lo mejor para ti.

Por ello, es necesario DECIDIR, todos los días, a todas horas, y ser conscientes de ese acto. Por muy pequeño que sea, por muy tonto que parezca, ser consciente de que ME estoy escuchando y estoy DECIDIENDO me hace crecer, y hace crecer mi habilidad y capacidad resolutiva, por lo que ante grandes problemas o dudas, sabré que sólo tengo que parar, respirar y observar mientras me pregunto, ¿QUÉ NECESITO?, aunque sea delante del puesto de la frutería y estoy dudando entre fresas o mandarinas.

Escucha, recoge, anota… todas las sugerencias que tu entorno te esté ofreciendo, recurre a todas aquellas persona que creas que te pueden aportar un poco de claridad, pero al final, se consciente de que TÚ eres el que está tomando la decisión.

Luis Rojas Marcos en el libro “Nuestra incierta vida normal” señala: Si creemos que mandamos sobre nuestras decisiones o elegimos los senderos que van a marcar nuestro paso por el mundo, tendemos a transformar nuestros anhelos en desafíos y a confiar en nuestra capacidad para superar las barreras que se interponen en nuestro camino. Casi todos nos encontramos mejor en ambientes que nos permiten practicar nuestra capacidad de decisión, realizar nuestras iniciativas y experimentar nuestra libertad personal.

Pues eso, ¿qué te parece practicar hoy tu capacidad de decisión?

 

Disfruta de algo bonito todos los días

El día tiene 24 horas, y aunque parece mucho, que levante la mano el que pasado el día se da cuenta de que necesitaría más horas para hacer todo lo que tiene pendiente y dormir, ¡ay! dormir, siempre restando tiempo del descanso.
Pero a pesar de eso, quiero pedirte que trates de parar unos minutos, que parece mucho, pero es poco sin pensamos en tu bienestar, para que disfrutes de algo bonito, puede ser un abrazo, un beso, observar a tu hijo, las nubes pasar, el sol brilla, escuchar una canción que te motive o ver un vídeo bonito, agradable, como este que comparto hoy contigo.

Para y disfruta,… Respira

Dices o peleas

Estaba releyendo el libro Terapia familiar paso a paso de Virginia Satir y un párrafo me ha llamado la atención y quería compartirlo.

Cuando la gente no sabe cómo decir lo que desea, y no sabe cómo obtenerlo, decide que pelear es la forma más sencilla. 

¿Qué piensas? ¿Te pasa esto?

Tomo como ejemplo las relaciones de pareja.

En un momento dado, tu pareja te dice que quiere hacer algo, quizá una salida con sus amigos, quizá más deporte del que suele hacer habitualmente, y según escuchas esto, sientes como algo en tu interior se va encendiendo, notas que te estás enfadando, que esto que está diciendo es lo más injusto que puede salir por su boca, y la respuesta que das está envuelta en gritos, quejas y reproches.

-“Es que no tienes bastante con salir una vez en semana”. – “No haces ya suficiente deporte, cuándo dejas tiempo para mí, para la familia”. – “Yo todo el día trabajando y sólo piensas en hacer cosas para ti”… Comienza la pelea, los gritos, las malas palabras, los recuerdos,… los “trapos sucios” guardados en el cajón y sacados a destiempo.

¿Qué se esconde tras este enfado? ¿Tras esta explosión de mal genio, de quejas y reproches?

Algunas veces la falta de atención y cuidado de uno mismo. Señalo y critico que el otro se tome tiempo para si mismo y haga algo que le gusta, porque YO no me doy permiso para hacer lo mismo. Doy prioridad a otras cosas de mi vida, que considero más importantes y no me acuerdo de MI. Y critico, y me molesta, que otros den prioridad a tener un tiempo de cuidado, de diversión, de compartir.

Quizá quiero que pase más tiempo conmigo, que hagamos más cosas juntos, y me molesta que pase ese tiempo haciendo otras cosas y con otras personas. Pero, en este caso, ¿por qué no se lo digo? ¿Por qué no le digo lo que deseo? ¿por qué no le propongo un plan? ¿por qué prefiero enfadarme y dar por hecho que me va a decir que NO, que no le importa pasar tiempo conmigo, que no lo valora como YO?

Todos estos pensamientos que te encienden, que te enfadan, son pensamientos que pones en el OTRO, que das por hecho sin preguntar si son ciertos, si el otro piensa así como tú te estás imaginando.  Cuando tengas esta sensación, no te quedes con dudas, no des nada por hecho, SIEMPRE pregunta, ratifica que lo que piensas, que lo que has creído entender es cierto o NO.

Pero también puede suceder que te salga la vena posesiva y las creencias limitantes que te hacen sentir que las parejas tienen que hacer todo juntas y todo el tiempo libre tiene que ser del uno para el otro.

Compartir nuestra vida con una persona es una parte de ésta,  es uno de los roles que desempeñamos, pero tenemos muchos más, o podemos tenerlos. Pasar tiempo con nuestra pareja es gratificante y hace crecer el vínculo, pero también la libertad y el respeto, al igual que la independencia y desarrollar otras facetas, como la profesión, la familia y la amistad, por señalar algunas.

Qué tal cambiar el… -“Ya te vale que sólo pienses en pasar tiempo fuera de casa, no paras de pensar en ti”- por -“Qué bueno que vayas a tener un poco de deporte esta semana. Me alegro por ello, y me gustaría que busquemos un hueco para hacer algo juntos. He visto que sigue en cartel una película que tenía ganas de ver y me gustaría hacerlo contigo”- O -“Qué bien que vayas a quedar con tus amigos esta semana, yo hace tiempo que no lo hago. Si te parece el sábado te quedas con los niños y trato de hacer un plan con unas amigas que llevo tiempo queriendo ver”.

Se dice que cuando amamos, ver al ser amado feliz nos hace estar felices a nosotros mismos, pero para conseguir esto, tengo que amarme y ser feliz YO mismo.

Cuida de tu YO para poder disfrutar del NOSOTROS