Meditación para el recuerdo

Querido papá, hoy es tu cumpleaños. Felicidades donde quiera que estés. En mi corazón sigues vivo y así estarás hasta el final de mis días. Te extraño, te recuerdo, soy parte de ti eres parte de mí, Te quiero….

Cuando de repente, sin previo aviso, pierdes una persona importante en tu vida, todo se nubla a tu alrededor y comienza un duro proceso para colocar los sentimientos, los recuerdos y seguir con la vida. Comienza el duelo, tan duro, tan necesario.

Hoy quiero compartir contigo una meditación que me gusta compartir con mis pacientes cuando están pasando por el proceso de una pérdida y que me ayudo a mí misma cuando perdí a mi padre. Espero que te sirva de ayuda

BLACK VELVET MEDITATION

Ponte en un lugar seguro y tranquilo donde nadie te interrumpa ni te distraiga. Siéntate o échate tranquilamente durante unos momentos escuchando tu respiración. Date cuenta de cómo tu respiración entra y sale con un ritmo predecible y regular. Después de unas diez respiraciones empieza a imaginarte envuelto en capas y capas de suave terciopelo negro. Siente la suavidad y la comodidad del terciopelo negro y la tranquilidad del espacio en el que estás. Después de unas veinte respiraciones permítete ver en el terciopelo negro una minúscula lucecita que empieza a moverse hacia ti. Observa cómo esta lucecita se agranda conforme se acerca a ti, hasta que te rodea totalmente. Empezarás a sentir la luz como una fuente de amor incondicional, profundamente sentido, que todo lo abarca.

A medida que te concedes sentir este amor, permítete recordar a esa persona que has perdido y siente su amor por ti que te rodea como la luz ahora te envuelve. Siente tus sentimientos por esta persona. Dile cualquier cosa que no le has dicho, que te quedó por decirle. Cuando hayas sentido el alivio que proporciona esta experiencia, lentamente permítete volver dentro del terciopelo negro y, finalmente, al estado de realidad normal diaria.

Avena para equilibrar las emociones

La avena tiene la capacidad de reconstituir nuestros nervios. Ideal para cuando estamos desanimados o deprimidos.

Cuando sientas que tus emociones están en desequilibrio, que bien lloras, ríes, estás triste sin razón aparente o con exceso de enfado, prueba a desayunar avena durante el tiempo que consideres necesario. Y si además te paras a desayunar despacio, en silencio, en tu compañía, pensando cómo estás, observando los pensamientos que surgen automáticamente, … todavía es más efectiva. 

La avena es un cereal integral nutritivo, vigorizante, energético. Su fósforo le encanta al cerebro y estabiliza las emociones.

Además reduce el colesterol y da fuerza digestiva a los estómagos débiles.

También  es recomendable para deportistas y trabajadores de esfuerzo.

Contiene ácidos grasos esenciales, buenos para la piel, y una buena cantidad de aminoácidos, lo que favorece nuestra recarga proteica. Al hígado también le sienta muy bien.  Fortalece el corazón y alivia la retención de líquidos.

La mejor forma de consumirla para aprovechar sus cualidades es en copos hervidos. En diez minutos tendrás una cremita de copos de avena que puedes endulzar con crema de almendras por ejemplo. Añade unos frutos secos o fruta seca deshidratada o una cucharadita de cacao y a disfrutar de un digestivo y nutritivo desayuno.

Una de mis recetas preferidas para desayunar o merendar

Disfruta de la comida, come con calma, alegría y gratitud

A vueltas con las emociones

¿Qué tal te llevas con tus emociones? ¿Las conoces o las silencias? ¿Sabes qué estás sintiendo en cada momento, ante cada situación o interacción?

El miedo, el enfado y la tristeza, junto con la alegría, son las emociones que manifestamos de recién nacidos y que constituyen el patrón de nuestro comportamiento.

El trato negligente de los padres cuando somos niños puede hacer que aprendamos a desestabilizar nuestro cuerpo para no sentir el dolor de las emociones reprimidas, o a sustituir emociones. Aprendemos a mostrar las que son aceptadas en el entorno que nos ha tocado y desplazamos otras.

Cuando somos mayores podemos pagar nuestro enfado con alguien más débil (hermano menor, un perro, un gato,…los hijos). Y para recibir la atención que necesitamos probamos con qué emoción recibimos más atención y, en función de los resultados, repetimos unas y reprimimos otras.

Cuando no nos ayudan a regular y sentir las emociones, y no las podemos liberar, vamos a intentar compensar, bien reprimiendo o bien bloqueando. En concreto, el miedo puede salir a través del enfado, la agresividad o podemos pedir ayuda para manejarlo. El miedo nos hace sentir impotentes y nos lleva a adaptarnos a lo que se espera de nosotros a cambio de PROTECCIÓN. Esto hace cambiar la forma de ser y estar para evitar enfados y en especial, el ABANDONO del otro.

Cuando somos niños tenemos miedo fundamentalmente a que no nos quieran, nos abandonen y quedarnos solos. Este es un miedo que reprimimos y nos va condicionando creando una estructura de personalidad defensiva o protectora.

Según van pasando los años vamos acumulando emociones, y vamos saltando en mayor o menor medida, llegando incluso a sorprendernos de las emociones desbordantes que salen de nuestro interior ante determinados acontecimientos o con determinadas personas. Según se acumulan, se potencian. Es por ello, que NO es el otro el que ME crea sentimientos o emociones, sino que en mí se activan emociones y sentimientos que ya tenía guardados y me hacen explotar y sentirme desbordado.

Para evitar esto, es necesario acudir al lado positivo de las emociones, ya que éstas nos dan información valiosa acerca de nuestros deseos, necesidades, aspiraciones, sueños,… y nos guían en la búsqueda de recursos, opciones, posibilidades, pudiendo llegar a desarrollar nuevas destrezas, habilidades y buenas relaciones con nosotros mismos y con los demás.

NO niegues tus emociones, cuando sientas enfado, rabia, …para y busca qué hay detrás, qué emoción se esconde, probablemente sea el MIEDO. Mira que te da miedo, qué deseas, qué necesitabas y no has recibido, qué no te atreves a pedir, qué temes perder. LOCALIZA QUÉ SIENTES, ACEPTA Y EXPRESA.

Cuando paras para ver qué está pasando, cuando localizas el foco de tus sentimientos, estás desactivando las emociones reprimidas. Estás dando voz a la sombra.

Cuando decides tan sólo enfadarte, gritar, maltratarte o maltratar, castigarte o castigar, estás inhibiendo la espontaneidad, la naturalidad, la flexibilidad y tu manera de relacionarte con la vida y con las personas de tu entorno. Te vas llenando de emociones, de sentimientos negativos, desagradables y dolorosos que van a haciendo que la vida te vaya pareciendo insoportable.

Cuando ha faltado el cariño de los adultos en la infancia tal y como lo necesitábamos, se va generando una coraza para no sentir el dolor por la falta de contacto. Comenzamos a defendernos de los demás, pero al final también de uno mismo. Se esconde nuestro verdadero SER.

En muchas ocasiones, cuando éramos niños, y hemos pedido ayuda en situaciones de miedo, nos han hecho de menos, diciendo que no había razón para tener miedo, que teníamos que ser valientes,… con estos comentarios el niño va aprendiendo a dejar de pedir ayuda y va reprimiendo el miedo, pues parece que no es una emoción correcta. No obstante, cada vez que ese niño, luego adulto, vuelve a sentir miedo, lo va sintiendo con más intensidad porque se activa una y otra vez, se reactiva y crece, pudiendo ser paralizante en alguna situación futura.

El miedo es contrario al amor y tiene una vibración densa que crea dolor en el cuerpo. Si cuando somos niños recibimos amor, compasión, tolerancia, paciencia, aprecio y amabilidad, vamos a sentir alegría y placer. Pero si sentimos miedo funcionaremos en la energía de la supervivencia, donde se activa el enfado, la agresividad, la necesidad, la ambición o la búsqueda de amor y el odio o rabia por no obtener lo necesario, así como la tristeza por nuestra condición.

 

Solo podemos liberar estas emociones con AMOR. Da un lugar a tus emociones, acepta con amor y cambia su función. Todas las emociones son buenas y cuando se las da su lugar, se transmiten y solucionan con amor. 

Si quieres saber más puedes leer el libro “Abraza a tu niño interior. Nunca es tarde para sanar tu infancia” de Victoria Cadarso.

Recuerda: Cuando sientas rabia o enfado, PARA antes de gritar, de insultar, de reprochar, y mira qué estás necesitando, qué es lo que estás sintiendo de verdad

Respira y Siente. La Vida se ve de otra manera

Ritual antes de dormir

El momento de ir a la cama no siempre es agradable, en especial para los más pequeños.

Acompañar a los niños en este momento y crear juntos un ritual antes de dormir puede ser de gran ayuda para todos.

Los niños aprenden a través de las actividades que se repiten regularmente. Les ayuda a conocer el día a día de su vida y les permite hacerse una idea del tiempo.

El ritmo ofrece sensación de armonía y calma. Conocer lo que va a acontecer tranquiliza a los niños.

No te olvides de añadir un poco de flexibilidad y ligereza para que el momento sea alegre y relajado, dejando de lado la rigidez y el exceso de pautas que pueden saturar al niño y desee huir.

Los rituales sirven para crear una atmósfera de paz y recogimiento. Durante estos instantes la vida cotidiana se para un momento, nos ayuda a centrarnos, a conectar. Paulien Boom en su libro De uno a cuatro: las verdaderas necesidades de los niños durante la primera infancia.

A mí, uno de los momentos que más me gusta compartir con mi hijo.

Crea el ritual que más te guste. Al final hace que el sueño sea más tranquilo y equilibrado para ambos.

Te cuento el ritual que yo he creado para compartir con mi hijo, normalmente no nos lleva más de 30 minutos.

  1. Preparación del ambiente: Me gusta poner en la habitación un difusor de esencias con una mezcla de aceites, entre los que no suele fallar la lavanda por sus propiedades relajantes. Enciendo una luz suave y abro la cama.
  2. Es el momento de ordenar y despedirse de los juguetes. Todo vuelve a su sitio . Mientras le ayudo a ponerse el sobre pijama -mi hijo no quiere taparse con ningún tipo de sábana, ni edredón ni nada-hablamos de algo que le ha pasado durante el día.
  3. Después elige los dos libros que vamos a leer esa noche y juntos, nos vamos a la cocina a preparar el biberón.
  4. Ya en la cama, mientras se toma el biberón, leemos los cuentos elegidos, comentamos y escenificamos pequeños diálogos, muchas veces inventados. Siempre de forma suave y pausada. Los cuentos calman. Son un gran recurso para atraer la atención y suponen grandes oportunidades de aprendizaje.
  5. Al finalizar la lectura y el biberón, y si todavía no hay mucho sueño, me quedo al lado de mi pequeño haciéndole un masaje en el pelo, el entrecejo y la espalda, y finalmente agarrados de la mano, nos despedimos con un beso, el deseo de que duerma bien, tenga dulces sueños y un te quiero. No suele fallar y en pocos minutos se queda profundamente dormido. Dulces sueños!!

Algunos de los cuentos que solemos llevar a la cama son:

  • Un tierno libro que muestra una rutina de sueño, Siempre te querré, pequeñín 
  • Uno de los libros preferidos de mi hijo, llevamos mucho tiempo leyendo casi a diario este libro y siempre surge algún detalle nuevo con los animales que aparecen en el libro ¿A qué sabe la luna?
  • Un regalo lindo y colorido. Me gusta porque los niños pueden ver quién es mamá, pero también ayuda que lo recuerde la propia mamá. Mamá
  • Un regalo que da mucho juego para inventar melodías y representar las nanas, Gloria Fuertes nunca falla Nanas para leer en la cama 
  • Este libro lo eligió mi hijo en la última feria del libro por su pasión por la luna y no se cansa de leer la historia de este ratón Paco
  • Un libro con muchos años, vino de casa de mis sobrinas, pero que le tiene completamente enamorado a mi hijo. Uno de los que más le gusta para llevar a la cama. El arca de Lulú
  • Y termino con una sugerencia de una gran librería llena de sorpresas Venir a Cuento, que nos ha encantado a todos y que disfrutamos escenificando y poniendo voces casi sin darnos cuenta La vaca que puso un huevo

 

Hijo, ¿qué ha pasado?

Si notas que tu hijo ha cogido dinero de tu monedero o de cualquier otro sitio, lo primero que tienes que tener es calma y averiguar el motivo de esa sustracción.

Los niños suelen adquirir el concepto de la propiedad a partir de los 5 años. Antes de esta edad desconoce el derecho de la propiedad sobre las cosas que pertenecen a otros, pero tiene muy desarrollado el sentido de la propia posesión.

Puede jugar con los juguetes de otros niños y en ocasiones puede llevarse alguno a casa, puesto que todavía no entiende que no le pertenecen y que llevárselo está mal. A esta edad no podemos hablar de robo porque no tienen conciencia de ello.

 

Con 5 años empieza a tener claro el concepto de propiedad y lo que significa robar. Es el momento para explicar que NO puede coger cosas que no le pertenecen y, en caso de hacerlo, los padres tendrán que explicarle  que no está bien y tendrá que devolver lo robado y disculparse por ello.

Las causas de los robos pueden ser muy variadas, aquí indico algunas de las más frecuentes a esta corta edad:

  • Actúa por gusto e impulso, cuando algo le gusta termina por no poder controlar su impulso de cogerlo y llevárselo. Como en el caso anterior, de llevar a casa el juguete de otro niño, o cuando pasa por una tienda y ve algo que le gusta mucho.
  • Aceptación del grupo, si sus amigos roban cosas, por imitación, acaba haciendo lo mismo. O roba para dar gusto y ganar popularidad.
  • Carencia afectiva, llamada de atención a los padres que pueden estar poco atentos del niño.
  • Falta de límites, quizá goza de una libertad sin límites que le hace pensar que todo aquello que desee lo puede poseer sin importar de quién sea.
  • Agresión, mayor deseo de agredir a alguien sin importarle el objeto que le está quitando
  • Señal de problemas emocionales o de comportamiento,

Algunos consejos para afrontar estas situaciones,

  • Lo primero y más importante es que los padres le expliquen que al robar se causa daño a otras personas, al privarles de algo que les pertenece, y por tanto no está bien. También se puede poner énfasis en el valor de las cosas.
  • Explicar el concepto de propiedad. Como mencionaba anteriormente, propiciar que el niño resuelva la situación lo antes posible, devolviendo el objeto robado a su propietario o comercio.
  • En ningún caso es necesario ser ofensivo con el niño, ni conveniente regañar o poner etiquetas acusándole de “ladrón”. Es mejor preguntar, averiguar porqué lo ha hecho y arreglar las cosas desde ese punto.
  • Si miente y niega que él haya robado algo, puede ser un buen momento para hablar también de la mentira y la sinceridad. Aquí es importante que los padres sean coherentes y sean los primeros que no recurren a mentiras en diferentes situaciones de sus vidas en las que el niño haya podido estar presente y aprendido del modelo. Importante recordar que los niños aprenden de los hechos y no de las palabras. Padres, no olvidéis la coherencia. Si lo pido, lo hago yo también.
  • Si los robos se suceden y parece que es un comportamiento compulsivo del niño, incapaz de controlarlo, es momento de buscar la ayuda profesional de un psicólogo.
  • Pasado un tiempo del incidente, si observáis que el niño controla el impulso de coger objetos o dinero que no le pertenece, es importante elogiar su comportamiento, desde su propia superación. Es mejor ALENTAR que ALABAR.
  • Para fomentar la confianza y un comportamiento adecuado, no debes evitar las situaciones en la que el niño robó. Por ejemplo, si cogió dinero de tu monedero, no comiences a ocultarlo sino que es mejor que actúes con naturalidad, dejándolo en el mismo sitio de siempre. De esta forma le estarás ayudando a superar el impulso y asentar el respeto y el aprendizaje.

 

La Bendición de la Madre

Cuando estaba embaraza me llegó esta oración, no recuerdo de dónde ni de quién, pero me llegó al corazón y todos los días la escuchaba y cantaba para mi pequeño. Ahora mismo acabo de volver a ponerla,- mientras escribo estas líneas-, y mi hijo ha venido corriendo y se ha abrazado a mi tripa, a su primer hogar.

Si estás embarazada, te recomiendo que la escuches y cantes con el corazón. Si eres madre, igualmente es de una belleza tal, que merece la pena escucharla y cantarla con tu criatura. Y si no tienes hijos, esta canción también puede ser un gran regalo para cualquier mujer.

Te cuento un poco sobre la oración:

Es una hermosa oración de amor y protección que viene de la tradición Sikh.  Yogi Bhajan la enseñó en la práctica de Kundalini Yoga para que las mamás bendijeran a sus hijos.

Poota Mata Kee Asees es una oración que nos une con el sagrado poder de la maternidad. Yogi Bhajan sugería a las madres cantar este mantra como parte de su sadhana (práctica diaria) para que sus hijos tuvieran protección y guía Divina.

Las Madres pueden escuchar las hermosas versiones de este shabd y cantarlo todos los días. Repitiendo 11, 56 ó 108 veces. Es también una oración que puede cantarse en una ocasión especial, como el cumpleaños de un hijo, o cuando los hijos estén pasando por un momento en que necesiten el rezo de su madre.

Yogi Bhajan enseñaba que no hay nada más poderoso que la oración de una Madre para un hijo. Mientras recitas, visualiza una luz que rodea a tus hijos, y les da protección y guía. Si quieres, puedes enfocarte en una situación en especial y dirigir la luz hacia eso. Y si no tienes hijos, recuerda que la energía de la Madre vive en todas las mujeres, pues siempre estamos creando y dando vida a nuestros sueños, manifestándolos en la Tierra.

Esta es una oración que hace que los hijos se desarrollen hacia su potencial más elevado como un ser espiritual. Proveé una alta vibración de protección y es capaz de cambiar el ADN de tu hijo y purifica el espacio que lo rodea.

Sólo a través de la conexión espiritual, una madre puede rezar por la divinidad de su hijo y confiar que la frecuencia vibratoria de estas palabras sagradas llevan la luz.

Cantar este mantra puede traer un milagro. Hay tantas mujeres deseando poder concebir. Este mantra abre el espacio receptivo de la mujer y puede ser de gran ayuda para lograr un embarazo saludable. Concebir es un milagro, un bebé es un milagro.

 

Disfruta con los ojos cerrados, RESPIRA…