A solas con uno mismo

Tú, ¿te llevas bien solo?

Porque si no te llevas bien solo,

no puedes llevarte bien con la gente.

Sabiduría Popular

Este diálogo entre dos hombres viudos da mucho de sí para reflexionar. Y es que a veces, los mensajes más claros y directos llegan cuando menos te lo esperas y de las personas o lugares más inesperados. Recuerda estar presente y atento, la vida nos da mucha información.

La soledad. Tantas veces odiada por el miedo que da. Pero a veces tan deseada por la conexión y paz que otorga al alma.

Se dice que somos seres sociales, que necesitamos y buscamos a los demás para relacionarnos, para vivir y disfrutar. Y está bien, pero vamos a ver cómo y porqué nos relacionamos.

Cuando buscas relacionarte y estar en compañía de los demás porque no sabes estar solo, te da pánico estar en soledad contigo mismo, se despierta una necesidad de dependencia, donde el compartir da paso a la obligación, la exigencia y la utilidad. Las relaciones se convierten en un drama del que puede ser difícil salir.

Pero cuando buscas a los demás para compartir tus mejores cualidades, tus habilidades, para dar lo mejor de ti, por el simple hecho de dar, la unión con los demás es hermosa y muy gratificante para todas las partes, contribuyendo la bienestar y el crecimiento. No hay obligación, ni ansiedad, cuando decides estar acompañado realmente estás presente y abierto. Todo fluye.

Si no te gusta o no sabes estar a solas contigo mismo, quizá sea un buen momento para empezar y guardarte todos los días un rato para estar presente y únicamente en tu compañía. Aprende a disfrutar de ti y podrás disfrutar de cualquier persona.

Llénate de ti para poder dárselo a los demás. Haz planes contigo mismo y disfruta. 

Pertenecer

Cuando algo es para ti, no se irá, 

no correrá o evitará ser tuyo. 

Lo que sea para ti, lo será al completo.

 

A veces tenemos claro que queremos algo y lo queremos ya, de inmediato. Y eso nos hace volvemos locos en la búsqueda, obligando incluso a que sucedan las cosas,… las consecuencias llegan después, quizá porque no era lo que realmente buscábamos y acabamos precipitándonos.

Seguro que te ha pasado alguna vez. Deseas algo, lo buscas, lo persigues, lo precipitas, pero no ocurre y lo dejas estar, con frustración, enfado, pero lo dejas estar y entonces, justo entonces, cuando el deseo todavía sigue activo, pero la búsqueda compulsiva para, OCURRE.

Es necesario poner la intención y la atención en aquello que queremos conseguir, pero dejando que las cosas ocurran. Y que lo hagan en el tiempo y espacio que realmente necesiten, sin presiones, sin decisiones precipitadas y muchas veces equivocadas, y lo que puede ser peor, implicando a personas que quizá no estaban convencidas de participar de ello. De que fuera su camino, su decisión, su vida.

Deja que aquello que deseas, que sientes que es para ti o necesitas, se vaya materializando, poco a poco, sin prisa, como si fuera un bizcocho que poco a poco va cuajando al calor del horno. Si le pones la temperatura adecuada sale esponjoso y esbelto. Si le pones poca temperatura se hunde y queda crudo y si te excedes en ésta se quema y rompe.

Ponen el foco en tus anhelos, observa, reflexiona y vive con lo que va aconteciendo. Como dice la cita, si es para ti no se irá.

Ah! Y no te olvides de disfrutar el proceso hasta su llegada.

Cita y reflexión

Los órganos lloran las lágrimas que los ojos se niegan a derramar” Sir William Osler.

Las emociones no sólo nos hacen sentir alegres, iracundos o tristes, sino que también afectan el funcionamiento de algunos de nuestros órganos. Es lo que denominamos el DOLOR EMOCIONAL.

 

Estas emociones, cuando no se expresan o se expresan inadecuadamente, desencadenan efectos sobre algunos órganos del cuerpo que se traducen en dolor, contracturas, alteraciones digestivas, una bajada de defensas, cefaleas o, simplemente, un dolor de espalda invalidante.

La calidad de nuestras relaciones afectivas con padres, hermanos o amigos y demás personas significativas,  puede condicionar nuestra salud o enfermedad.

Sentirse arropado, amado, entendido y consolado puede ser la mejor de las medicinas curativas para el organismo. En especial cuando, en primer lugar, el amor procede de uno mismo.

CONOCE TU CUERPO, CONOCE TU DOLOR FÍSICO Y MENTAL

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