A solas con uno mismo

Tú, ¿te llevas bien solo?

Porque si no te llevas bien solo,

no puedes llevarte bien con la gente.

Sabiduría Popular

Este diálogo entre dos hombres viudos da mucho de sí para reflexionar. Y es que a veces, los mensajes más claros y directos llegan cuando menos te lo esperas y de las personas o lugares más inesperados. Recuerda estar presente y atento, la vida nos da mucha información.

La soledad. Tantas veces odiada por el miedo que da. Pero a veces tan deseada por la conexión y paz que otorga al alma.

Se dice que somos seres sociales, que necesitamos y buscamos a los demás para relacionarnos, para vivir y disfrutar. Y está bien, pero vamos a ver cómo y porqué nos relacionamos.

Cuando buscas relacionarte y estar en compañía de los demás porque no sabes estar solo, te da pánico estar en soledad contigo mismo, se despierta una necesidad de dependencia, donde el compartir da paso a la obligación, la exigencia y la utilidad. Las relaciones se convierten en un drama del que puede ser difícil salir.

Pero cuando buscas a los demás para compartir tus mejores cualidades, tus habilidades, para dar lo mejor de ti, por el simple hecho de dar, la unión con los demás es hermosa y muy gratificante para todas las partes, contribuyendo la bienestar y el crecimiento. No hay obligación, ni ansiedad, cuando decides estar acompañado realmente estás presente y abierto. Todo fluye.

Si no te gusta o no sabes estar a solas contigo mismo, quizá sea un buen momento para empezar y guardarte todos los días un rato para estar presente y únicamente en tu compañía. Aprende a disfrutar de ti y podrás disfrutar de cualquier persona.

Llénate de ti para poder dárselo a los demás. Haz planes contigo mismo y disfruta. 

Pertenecer

Cuando algo es para ti, no se irá, 

no correrá o evitará ser tuyo. 

Lo que sea para ti, lo será al completo.

 

A veces tenemos claro que queremos algo y lo queremos ya, de inmediato. Y eso nos hace volvemos locos en la búsqueda, obligando incluso a que sucedan las cosas,… las consecuencias llegan después, quizá porque no era lo que realmente buscábamos y acabamos precipitándonos.

Seguro que te ha pasado alguna vez. Deseas algo, lo buscas, lo persigues, lo precipitas, pero no ocurre y lo dejas estar, con frustración, enfado, pero lo dejas estar y entonces, justo entonces, cuando el deseo todavía sigue activo, pero la búsqueda compulsiva para, OCURRE.

Es necesario poner la intención y la atención en aquello que queremos conseguir, pero dejando que las cosas ocurran. Y que lo hagan en el tiempo y espacio que realmente necesiten, sin presiones, sin decisiones precipitadas y muchas veces equivocadas, y lo que puede ser peor, implicando a personas que quizá no estaban convencidas de participar de ello. De que fuera su camino, su decisión, su vida.

Deja que aquello que deseas, que sientes que es para ti o necesitas, se vaya materializando, poco a poco, sin prisa, como si fuera un bizcocho que poco a poco va cuajando al calor del horno. Si le pones la temperatura adecuada sale esponjoso y esbelto. Si le pones poca temperatura se hunde y queda crudo y si te excedes en ésta se quema y rompe.

Ponen el foco en tus anhelos, observa, reflexiona y vive con lo que va aconteciendo. Como dice la cita, si es para ti no se irá.

Ah! Y no te olvides de disfrutar el proceso hasta su llegada.

El poder del elogio para la aceptación

Para que una persona crezca necesita amor, aceptación y elogios.

A las personas se nos puede enseñar maneras “mejores” de hacer las cosas sin hacernos sentir que la forma en que lo estábamos haciendo esta MAL. El niño que llevamos dentro sigue aun necesitando amor y aprobación.

Puede ayudarte verbalizar algunas de estas afirmaciones y tenerlas en cuenta en tu día a día, sobre todo cuando la crítica surge con mayor fuerza auto destructiva.

 

  • Te quiero y sé que lo estás haciendo lo mejor que puedes.
  • Tal como eres, eres perfecto.
  • Cada día te vuelves más encantador.
  • Estoy de acuerdo contigo.
  • A ver si encontramos una manera mejor de hacer esto.
  • Crecer y cambiar es divertido, y podemos hacerlo juntos.

 

Estas son las palabras que los niños quieren oír, porque hace que se sientan bien.

Y cuando se sienten bien, es cuando mejor lo hacen todo. Se desarrollan de maravilla.

Si tu niño interior está acostumbrado a oír constantemente que “se equivoca” o que “lo está haciendo mal”, tal vez necesite bastante tiempo para aceptar esas palabras nuevas y positivas. Si tomas definitivamente la decisión de renunciar a las críticas, y las mantienes, podrás conseguir milagros.

Usa las afirmaciones que acabo de sugerirte y haz una lista con las propias. Lleva contigo la lista de esas afirmaciones. Cuando te des cuenta de que te estás poniendo criticona, saca la lista y léela dos o tres veces. Y mejor aún será si lo haces en voz alta y frente a un espejo.

Cita y reflexión

Los órganos lloran las lágrimas que los ojos se niegan a derramar” Sir William Osler.

Las emociones no sólo nos hacen sentir alegres, iracundos o tristes, sino que también afectan el funcionamiento de algunos de nuestros órganos. Es lo que denominamos el DOLOR EMOCIONAL.

 

Estas emociones, cuando no se expresan o se expresan inadecuadamente, desencadenan efectos sobre algunos órganos del cuerpo que se traducen en dolor, contracturas, alteraciones digestivas, una bajada de defensas, cefaleas o, simplemente, un dolor de espalda invalidante.

La calidad de nuestras relaciones afectivas con padres, hermanos o amigos y demás personas significativas,  puede condicionar nuestra salud o enfermedad.

Sentirse arropado, amado, entendido y consolado puede ser la mejor de las medicinas curativas para el organismo. En especial cuando, en primer lugar, el amor procede de uno mismo.

CONOCE TU CUERPO, CONOCE TU DOLOR FÍSICO Y MENTAL

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Formas de elevar la Serotonina de forma natural

Hace tiempo que se sabe que la serotonina juega un papel muy importante en el estado de ánimo, en la ansiedad, en el sueño, y en las conductas alimenticias y sexuales, además de regular las funciones neuroendocrinas y cognitivas de nuestro cuerpo.

En el sistema nervioso central juega un papel importante en la inhibición del enfado o la impulsividad.

La serotonina es un neurotransmisor que se encuentra en varias regiones del sistema nervioso central y que produce, en niveles elevados, una sensación de placer y bienestar en nuestro cuerpo y que en niveles bajos, se asocia a trastornos depresivos, de ansiedad, estados agresivos, alteraciones del sueño y a desequilibrios mentales.

Las principales funciones de la serotonina son:

* regula la saciedad del apetito
* equilibra el deseo sexual
* regula las funciones cognitivas

* controla la temperatura corporal
* controla la actividad motora
* regula la calidad y cantidad del sueño

* regula los estados depresivos y de ansiedad
* influye en los problemas alimenticios
* influye en la calidad del descanso

Formas de elevar la Serotonina de forma natural:

Estos son algunos alimentos esenciales de la dieta para aumentar la serotonina:

  • Los lácteos y los huevos, al ser proteicos, son ricos en triptófano, fundamental para la síntesis de la serotonina.
  • Los alimentos de origen vegetal, frutas y los cereales integrales.
  • Las legumbres proteicas, como la soja y sus derivados, ya que poseen mucha fibra y son ideales para el tratamiento de estados depresivos y para contrarrestar la ansiedad.
  • Los frutos secos: nueces, almendras y avellanas, que tienen buenos niveles de triptófano. Recomendables en pequeñas cantidades.
  • Las carne de pollo y el pescado también son buenas fuentes de triptófano.
  • El chocolate puro, mínimo 72%, también puede producir cambios en el cerebro y generar endorfinas y sensación de bienestar. Eso hace que muchas personas recurran a él como estimulante para aumentar los niveles de energía. Tiene un gran poder nutritivo; el chocolate amargo es una buena fuente de hierro y magnesio y de potasio – a veces cuando se desea mucho el chocolate puede deberse a bajos niveles de magnesio, que deben mejorarse con otros alimentos o suplementos). No obstante, es muy rico en grasas, con lo cual lo mejor es elegir un cacao desgrasado, y, como además tiene compuestos estimulantes, que pueden ocasionar, en personas especialmente sensibles reacciones adversas, tales como migrañas, lo mejor es comerlo con mucha moderación.
  • Diversos estudios han relacionado el consumo de ácidos grasos esenciales, especialmente el omega-3, con la mejora del estado cerebral y han determinado que en los países en que se consumen mayores cantidades de aceite de pescado tienen menos casos de depresión que en los que su consumo es menor. La presencia de omega-3 en la sangre, se ha relacionado con una mayor producción de serotonina. Se encuentra en los pescados azules, sobretodo los de aguas más frías, como la caballa, el arenque, el atún, el salmón, las sardinas y las anchoas.
  • Es recomendable evitar el alcohol, puesto que, detrás del estado de euforia que genera, se esconde un efecto depresor.

 

La respiración abdominal tiene, por si sola, la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina, las endorfinas y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

Hacer ejercicio de forma vigorosa durante al menos 15 minutos al día y practicar alguna técnica de relajación (meditación, yoga, pasear durante un tiempo en un lugar natural como un bosque, parque, montañas, o a la orilla del mar) también ayudan a aumentar nuestros niveles de serotonina.

En definitiva, hacer  cosas que  nos  revitalicen y  nos hagan sentir bien.

 

* La serotonina además es descrita como una sustancia sedante y antidepresiva, que surge en el cerebro cuando cae la noche, induce nuestros sueños y permanece elevada hasta que amanece, cuando comienza a descender.

Pero esta debe mantenerse trabajando adecuadamente para que la persona pueda dormir bien, ya que es la responsable de que la fisiología de la persona sea la adecuada para el sueño. Si esta no hace su trabajo adecuadamente la persona no podrá dormir bien a pesar de cualquier esfuerzo.

Disfruta, sonríe y respira, no hay mejor medicina

Te dejo un vídeo inspirador:

Cuando me amé de verdad

 

 

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre…
…Autoestima.

 

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es…
…Autenticidad.

 

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…
…Madurez.

 

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es…
…Respeto.

 

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama…
…Amor hacia uno mismo.

Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es…
…Simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la…
…Humildad.

 

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama…
…Plenitud.

 

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es…
…¡Saber vivir!

 

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

Charles Chaplin.

Porqué dices SI cuando realmente querías decir NO

En algunas ocasiones por no decir NO he acabado haciendo algo que me desagradaba. Otras veces incluso me he metido en un pequeño lío. Y todo por no decir que NO, quería ser correcto con los demás. Pero con el tiempo he descubierto que se pueden explicar las cosas, se puede decir NO y estar a bien con las otras personas y con nosotros mismos. De alguna manera el no decir NO va a significar que vives la vida que quieren los demás y las circunstancias, dejando de lado los deseos propios.

Razones por las que no damos un NO por respuesta

Creo que es muy humano no atreverse a decir NO. A veces es realmente complicado y estos son algunos de los motivos por los que decimos SÍ cuando queremos decir NO:

  • creo que la otra persona se puede molestar
  • negarme a los deseos de mi jefe puede sumar puntos para un despido
  • quiero evitar conflictos
  • tendrán un peor concepto de mi
  • no contarán conmigo en otras ocasiones
  • no tengo derecho a negarme

Lo que nos perdemos por no decir NO

  • estar más tranquilo en el trabajo
  • disfrutar de la familia
  • ir al cine, a pasear, etc.
  • tener la mente tranquila por haber dicho lo que quería
  • aprender lo que siempre habías deseado
  • dedicar tiempo a tu afición favorita
  • vivir según nuestros deseos

Cómo decir NO

Tenemos claro que queremos decir NO y surge el problema, ¿cómo lo hago para que nadie se sienta mal? ¿Cómo se lo digo para que me entienda? A continuación te ofrezco unas pistas:

  • “Ahora no puedo porque tengo cosas urgentes que terminar, te digo algo en otro momento”. Estás diciendo que no tienes tiempo pero que lo considerarás más adelante. Ten en cuenta que si estás seguro que no vas a hacer lo que te proponen será mejor que no crees faltas expectativas y di NO ya.
  • “No es un buen momento estoy en…”. El caso típico sería recibir una llamada cuando se está en una reunión de trabajo o cuando no deseamos interrumpir la conversación que mantenemos con un amigo que está con nosotros.
  • “Me gustaría ayudarte pero no puedo por… (va contra mi religión, mis principios, me sentiría mal…)”
  • “Déjame pensarlo y te digo algo”. Muchas veces es mejor no dejarse llevar por el impulso y meditar lo que nos proponen. Decir SÍ en un primer momento puede hacernos esclavos de nuestras palabras.
  • “Ahora no lo considero interesante pero lo tendré en cuenta para el futuro”. Lo que ahora mismo no conviene puede ser muy adecuado en un tiempo cuando hayan cambiado las circunstancias.
  • “Yo no soy la persona adecuada, se excede de mis conocimientos. ¿Por qué no le preguntas a…?”. A veces tenemos tantas ganas de ayudar que nos comprometemos a hacer tareas para las que no estamos preparados, en estos casos es mejor decir NO y remitir a otras personas.
  • “No, sencillamente no puedo”. Atrévete a decirlo, te sorprenderás porque la reacción no siempre será tan mala como te esperabas.

En alguna ocasión muy especial puede que diga SÍ a alguna petición que generalmente diría NO. Pero las reglas están hechas para tener alguna excepción y puede pesar más el hecho de querer complacer al interlocutor, ¿o NO?

Libros:

¿Sientes ansiedad? Algunos consejos que te pueden ayudar

La ansiedad se ha convertido en una de las alteraciones psicológicas más comunes en estos últimos años.

Cuando nos excedemos en cualquier parcela de nuestra vida, en demostrarnos a nosotros mismos una exigencia excesiva o dejamos de dar importancia a nuestras verdaderas necesidades como seres humanos, la ansiedad somatiza físicamente, creando una barrera difícil pero muy posible de superar.

Su verdadero mensaje es hacernos ver que no nos estamos cuidando.

Aquí te dejo algunas recomendaciones por si en algún momento te encuentras en esta situación de ataque de ansiedad o pánico:

  1. Intenta eliminar los pensamientos de catástrofe. Piensa que estás sufriendo ansiedad y que ésta, inevitablemente, de la misma forma que aumenta tiende a disminuir. Es una cuestión de tiempo (puede durar de unos minutos a algunas horas, pero si se trata de ansiedad, no cabe duda de que finalizará).
  2. Fíjate en los síntomas que se estás sintiendo, no en los que pueden venir (no anticipes).
  3. Piensa que los síntomas son molestos pero NO peligrosos.
  4. No luches contra la ansiedad, sólo acéptala y déjala pasar.
  5. Respira hondo. Puedes tapar nariz y boca con ambas manos e inspirar el propio aire espirado. Si se tiene a mano, también es de utilidad respirar dentro de una bolsa de papel. Si notas cosquilleos en las puntas de las manos o en los pies significa que estás ventilando u oxigenando más de la cuenta, y lo que interesa es parar; lo puedes intentar aguantando el aire contando tranquilamente 1, 2, 3,4 y expulsándolo suavemente. Repite la operación hasta notar que de esta forma se introduce menos oxígeno, desaparece el síntoma de cosquilleo y resulta más cómoda la respiración.
  6. Una vez se van alejando los síntomas, reinicia la actividad de forma pausada, sin prisa.

Si no se da el caso de estar sufriendo un ataque de pánico, pero eres testigo de que le está ocurriendo a otra persona, entonces puedes colaborar. Es importante no sentirte impotente ante lo que le sucede a otra persona. Algunas pautas básicas serían:

  1. Ayudarle a recordar alguna de las recomendaciones anteriores: que se trata de ansiedad, que no luche contra ella, etc.
  2. Si se tiene constancia de que se trata de ansiedad, no llevarle de inmediato a casa. Permanecer un rato en el lugar en el que ha sucedido y acompañarle mientras ceden los síntomas. Es bueno no abandonar un lugar o situación estando en plena crisis. Si se teme que pueda ser otra cosa, es aconsejable llevarle a urgencias, pero siempre bajo la premisa de no animarle a pensar que le va a suceder algo horrible.
  3. Una vez haya pasado la crisis, no preguntarle constantemente como se siente ni animarle a tener conversaciones sobre los síntomas. Intentar desviar la atención hacia otros temas.

Aunque la ansiedad

sea parte de la vida,

nunca dejes que ella

controle tus movimientos

Paulo Coelho

Creencias, ¿ayudan o limitan?

Las creencias nos permiten definir, resumir y categorizar la realidad. Proporcionan una manera de etiquetar la experiencia y, por lo tanto, una manera de interpretar nuestras vivencias. Una creencia es un juicio: opinión, valoración sobre algo. Resumen nuestras experiencias y hacen que nuestras reacciones futuras con el mundo sean más predecibles y significativas.

Las creencias simplifican y organizan lo que vemos, proporcionan un contexto para la experiencia y en cierto modo la determinan. Una vez formada es difícil cambiarla, porque la damos por cierta, por verdadera, cuando en realidad no es sino una experiencia subjetiva.

Las creencias se desarrollan partir de:

  • Nuestra experiencia personal, cómo resolvemos nuestras necesidades emocionales (YO)
  • Las influencias de las personas significativas que nos rodean (otros)
  • La cultura a la que pertenecemos (mundo)

Como todo, las creencias tienen,

  • Un aspecto positivo, nos ayudan a categorizar nuestra vida.
  • Un aspecto negativo, nos limitan.

Si asentamos determinadas creencias en momentos en que teníamos pocos recursos, estas pasan a nuestro inconsciente sin que nos las cuestionemos. Por eso, de adultos seguimos teniendo creencias formadas cuando nos sentíamos limitados como niños.

Si entonces nos sentimos indefensos, inseguros, incompletos, imperfectos, insignificantes… este concepto de nosotros mismos permanece en nuestro inconsciente. Aunque tengamos una actividad positiva como adultos, otra parte nuestra infantil puede tener una creencia que nos limita y no nos permite conseguir lo que deseamos.

Las creencias limitantes sobre nosotros mismos surgen de las emociones que más hemos acumulado. Nos permiten predecir, tener certeza y consistencia, filtrando todo aquello que no esté en consonancia con ellas, y nos dan seguridad. Pero por otro lado nos vuelven rígidos, inflexibles, deterministas, e imposibilitan el cambio porque cada vez que algo nuevo aparece, si no atraviesa el filtro de mis creencias limitantes no puedo aceptarlo.

Es importante darnos cuenta de este detalle para poder mejorar, cambiar, avanzar, desarrollarnos. Debemos tener la mente abierta, estar dispuestos a cuestionarnos nuestras creencias, por muy útiles que hayan sido hasta ahora, a aprender nuevas cosas y desapegarnos de las creencias viejas, que ya están obsoletas.

Las investigaciones neurocientíficas nos indican que, una vez que hemos grabado un patrón, y sobre todo si lo hemos grabado con mucha emoción, tenemos la tendencia a repetirlo, y con cada repetición lo reforzamos aún más. Así pues, las experiencias dolorosas no resueltas tienden a estar presentes y se repiten una y otra vez, con lo cual todas nuestras experiencias de la infancia, una vez que se han grabado y repetido, actúan como un filtro, seleccionando los acontecimientos posteriores, que se incorporan.

Cuando ya podemos pensar y razonar alrededor de los 7 años, tratamos de explicarnos a nosotros mismos estas sensaciones y emociones de malestar. Pero no podemos entender por qué nuestros padres nos tratan mal. Sin entenderlo y dependientes de ellos, solo nos quedan tres opciones para sobrevivir:

  1. Pensar que nuestros padres son buenos y nosotros somos malos.
  2. Pensar que nuestros padres no están bien y nosotros tampoco pero nos tenemos que aguantar.
  3. Pensar que nuestros padres son malos o no están bien y tenemos un problema que intentamos resolver cómo podemos.

No puedo, no sé, no soy

Aunque desde los 3 años aproximadamente tenemos razonamiento básico, se puede decir que la edad de la razón gira alrededor de los 7 años. Resulta curioso que la mayoría de las creencias importantes sobre nosotros, los otros y la vida se crean antes de los 7 años. Así que tenemos creencias de niños llevando la vida de adultos. Tenemos creencias limitantes basadas en las tres más importantes: no puedo, no sé, no soy lo suficiente.

Las creencias que tienen que ver con “No puedo” son creencias de cuando éramos niños y posiblemente no podríamos hacer determinadas cosas porque no teníamos suficiente destreza, no habíamos ensayado lo suficiente y no tuvimos apoyo para aprenderlo. Son creencias de cuando no teníamos desarrollado nuestro cerebro lo suficiente, con lo cual, aunque quisiéramos, no podíamos porque nuestra capacidad espacial y motora no estaba lo suficientemente desarrollada.

Las creencias relacionadas con “No sé” tienen que ver con el reflejo de nuestros padres cuando veían que no nos salían las cosas e intentaban ayudarnos, tal vez haciéndolo por nosotros en vez de tener la paciencia de enseñarnos a realizarlo. Puede de hecho que no supiéramos manejarnos para conseguir los resultados deseados, pero tal vez no nos enseñaron en los momentos de desarrollo de nuestro cerebro, con lo cual efectivamente no sabíamos, pues no teníamos desarrolladas las conexiones neuronales para hacerlo.

Las creencias que tienen que ver con “No soy” se refieren a mi sentido de identidad, a cómo me veo yo a mí mismo, y lamentablemente somos un reflejo de las carencias de nuestros padres. Nuestros padres, consciente o inconscientemente, quieren que seamos como ellos. Quieren que nos convirtamos en una réplica de ellos, a su imagen y semejanza. Y vamos a acabar siendo un reflejo de su parte negativa, de aquello que nos han estado diciendo y condicionando o programando desde fuera. Fijaos: si vivimos la vida con creencias de niño en el cuerpo de un adulto, ¿cómo nos va a salir algo bien?

Una de las maneras de cambiar nuestros comportamientos es modificar las creencias que nos limitan. Si tomamos conciencia de las creencias limitantes y hábitos destructivos que tenemos y, desde la aceptación y respeto por lo que estos condicionamientos han significado para nosotros, voluntariamente decidimos cambiarlos, también variará nuestra vida. Para ello tenemos que:

  1. Hacer consciente lo inconsciente, identificando nuestras creencias limitantes.
  2. Agradecer la función o el cometido que tuvieron estas creencias en nuestras vidas antes de cambiarlas. Este paso es importante porque establecemos una relación con lo que nos ha sido útil, y para dejar partir un comportamiento hay que hacer un duelo. Esto nos permitirá el cambio de creencia, con la toma de conciencia.
  3. Llevar a cabo las acciones necesarias asegurándonos que intervienen los tres cerebros para cambiar las creencias en los tres niveles: mental, emocional y comportamental.
  4. Ser capaces de imaginarnos sin esa limitación, sin que surjan peros u obstáculos. Trabajar la resistencia al cambio, los miedos que subyacen a lo desconocido y los beneficios secundarios de quedarnos como estamos, es indispensable para poder imaginarnos sin la limitación y creer lo que queremos creer.

Para reprogramar nuestra mente tenemos que estar en disposición para ello. Por lo que primero hay que trabajar las resistencias al cambio desde la relajación y el equilibrio del cuerpo – mente.

Texto extraído del libro Abraza a tu niño interior. Nunca es tarde para sanar tu infancia de Victoria Cadarso